No te acerques a mi.
Acabo de descubrir que soy tóxica.
Mi mente es tóxica. Está infectada de ideas revolucionarias que tu, amante del capitalismo, llamarías locura.
Cuando escudriñases cada rincón de este enfermizo cerebro me encerrarías. Me considerarías
un peligro para la salud pública, pues ayudaría a que la gente abriera los ojos y te destronasen.
Y tu, gordo traidor, no querrías eso verdad? Por eso, aléjate. No quiero tener nada que ver contigo. Eso si,
te aconsejo que estés bien alerta, pues tus días como sádico y brutal genocida están contados.
Comieza la revolución.
Mi revolución.
